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Distroller ya cuenta con 32 boutiques en México

14 Dic
2011

distrollerFue hace menos de diez años que adolescentes y jóvenes de clase media capitalina cargaban estampitas de la virgen de Guadalupe con las leyendas: “Virgencita, plis, cuídame”,  “Cuida mi nave”, o “Que el celular no me llegue muy caro”.

La creadora era la diseñadora gráfica Amparo Serrano, nieta del banquero Manuel Espinosa Yglesias e hija de la filántropa Amparo Espinos Rugarcía.  Amparín, como le llaman desde niña, es una pintora nata que encontró tarde su vocación pero logró capitalizarla al caricaturizar personajes inspirados en la sociedad mexicana, “con mucho humor negro”, bajo la firma Distroller.

“Siempre estaba dibujando, desde chiquita”, cuenta Amparín, quien en su niñez fue extra en Mundo de Juguete, y en su adolescencia, cantante del dueto Media Luna y de Flans, donde la reemplazaron de última hora, “hasta que me convencí que no tenía talento para eso”.

Estudió entonces la carrera de diseño gráfico en la Universidad Anáhuac del Sur y aprovechó sus estudios para crear un personaje llamado Dr. Chui, que recetaba un chamoy diferente para cada niño.

El proyecto incluía los chamoys, pero no fue aprobado por la Secretaría de Salud, “porque los componentes destruían la flora intestinal, por eso mismo se llamaban “Distroller”.  De este experimento salió el nombre de la que sería su tienda y registró la marca, “por cualquier cosa”.

Cuando se tituló, se casó con un empresario estadounidense, se mudaron a Nueva York y se dedicó a sus dos hijas, Amparo y Camila. Amparín se inscribió a un curso de cerámica “para hacer algo”, y su primera pieza fue un plato en el que dibujó cómo conoció a su marido.

A su vuelta a México, con ayuda de sus amigas Maru Aroche, Claudia García y Sandra Arrieta, “y diez mil pesos que me prestó mi mamá”, emprendió su negocio: Amparín S.A. de C.V. y la boutique Distroller en Las Lomas de Chapultepec, en el año 2000, y al año siguiente, abrió la de San Ángel.

Su concepto original eran las vajillas personalizadas, pero en 2001, en un viaje a Guatemala, un artesano callejero le mostró una medalla de la Guadalupana, “tan mal hecha que vino a mi mente una caricatura”, y Amparín decidió dibujar a su estilo a la virgen, acompañada de la frase: “Virgencita, plis, cuídame”.

“Yo todo lo hago caricatura”, dice, orgullosa. Y a la que llama ahora su madrina, le pintó un rostro sonriente, sin nariz y la rodeó de colores brillantes y folclóricos. Lanzó primero estampitas, cojines, y después, tazas y otros productos.

“Pero mucha gente pensó que me estaba metiendo con la virgen y algunos sacerdotes se negaban a bendecir mis imágenes; pero yo soy guadalupana y  todos le hemos pedido una cosa así alguna vez”.  Eventualmente, la Basílica la contactó y hoy venden también las estampas de Amparín.

Otro momento que la puso en el reflector fue cuando lanzó la edición especial de relojes “Andrés Manuel, cero y van tres relojes que me roban”, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno el D.F. “La marca se adapta”, dice Amparín, aunque no revela si hará algún diseño para a las elecciones del 2012.

Por lo pronto, pretende hacer una película que consolide su crecimiento, que en diez años suma cerca de 2 mil 500 productos “para niños, adolescentes y hasta señoras menopáusicas”; ha logrado alianzas con otras marcas con Walmart, que fue la primera, en 2008, con la Rosca de Reyes, y después con Scribe, Kleenek, computadoras HP, la firma italiana de cosméticos, Pupa, y helados Moyo.

Actualmente, Distroller cuenta con 32 boutiques y franquicias en todo el país –incluyendo puntos de venta en El Palacio de Hierro-, y en en Miami, Los Ángeles, Venezuela, Ecuador y en El Corte Inglés de España.

Pero, ¿cuál ha sido el secreto del éxito para Amparín?  “Que mi regla es la no regla. Yo hago lo que me sale del alma y punto”.

Si te lo dice al bajar del tobogán que va de su habitación a la sala de su casa, tienes que creerle, en esa sucursal de Distroller donde el sofá es de cojines multicolores, Amparo Serrano, a sus 46 años, no tiene límites.


Fuente: animal político.com http://www.animalpolitico.com/2011/12/virgencita-plis-quitame-la-celulitis/

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